El primer Campeonato !

El Primer Campeonato!

Fue en 1922 cuando se efectuó el primer campeonato de béisbol profesional y compitieron “Licey” y “Escogido. El torneo ofreció una nueva esperanza en el ánimo de los fanáticos capitaleños que ansiaban ver un buen béisbol.
En aquella justa de 1922, sólo participó un extranjero, el puertorriqueño Pedro Miguel Caratini, a quien prácticamente se consideraba criollo por los años que hacía residía en el país.

En esa ocasión el Escogido lució un equipo superior al Licey, contando con refuerzos del Cibao en los jugadores Pajarito Perdomo, Sijo Gómez y Nono Otáñez.

También en las filas de los Tigres hubo jugadores del interior del país, como los hermanos  Saillant (Luis Tomás y Pedro Augusto) y Mero Ureña, de Santiago. El campeonato se inició el domingo nueve de abril y se extendió hasta el 10 de septiembre.

El Escogido tenía como presidente al deportista Gilberto Pellerano y el Licey a Geo Pou.

Con las acciones empatadas a dos juegos ganados por cada equipo, el 14 de mayo se realizó el quinto partido. Se dice que fue el desafío más memorable, al extremo que al torneo se le bautizó como el Campeonato de la Reina, en homenaje a una de las bellezas dominicanas de entonces, la señorita Esperanza Pereyra, quien había ganado el titulo de reina de belleza en La Vega, su pueblo natal y también el concurso efectuado en Santiago, donde obtuvo el galardón de ser Reina de Reinas.

Los directivos azules invitaron a Esperanza como primera reina del Licey. Personalmente, el inmortal don Geo Pou, presidente de los Tigres, se trasladó a La Vega y condujo en su automóvil a la reina hasta Santo Domingo.

La entrada de la belleza vegana a la capital fue un acontecimiento social, y desde la parte alta de la calle José Dolores Alfonseca, actual 31 de Marzo-San Martín, hasta la entrada de la casa de don Geo, frente al parque Independencia, donde se iba a hospedar la señorita Pereyra, todo fue recubierto de flores para darle la bienvenida.

El 14 de mayo, la reina debía presenciar el partido desde el palco del Licey, pero se hizo su entrada en el terreno temprano. Los directivos de los Tigres temían caer abajo y sólo cuando llevaron una ventaja de tres carreras llegó la reina del palco, haciéndosele un brindis de champaña.
Fellito Guerra por el Escogido y Pedro Alejandro Sanz por el Licey despechaban los bultos postales. El segundo había sustituido a Joaquín Surcar, en el 7mo. inning.

El día estaba lluvioso, no con fuertes aguaceros, pero sí cayendo una llovizna fina e impertinente. Pindú Miranda, quien jugaba el bosque central de los Tigres, pidió su sustitución, ya que el muchacho empezaba a sentir los efectos de la terrible enfermedad que más tarde minaría su robusta constitución hasta llevarlo al sepulcro, y Pedro Miguel Caratini envió a jugar en su lugar al “Loco” Lambertus.

Estaba ganando el Licey con anotación de 5×2, cuando vinieron los rojos para agotar su última oportunidad. Se jugaba la primera parte del noveno. Los escarlatas llenaron las almohadillas y entonces vino al bate su hombre historia, Mateo de la Rosa, quien rápidamente disparó un tremendo batazo de doble alcance, que limpió las bases.

El propio Mateo más tarde también cruzó el pentágono con la vuelta del gane. Dice la leyenda que la emoción producida por el inesperado aldabonazo de Mateo hizo llorar a la reina.

También se comentó entre los periodistas de la época, que si no se hubiera producido el cambio del Loco por Pindú, éste último probablemente atraparía el batazo de Mateo.

Otros escribieron que si el tiempo en vez de estar gris hubiera sido de sol brillante, De la Rosa no hubiese podido escribir su nombre en ese día con letras de oro, para que lo contaran los poetas y los artistas.
Quizás, si éste incidente no se hubiera producido, si el tiempo en vez de estar gris hubiera sido de sol brillante, Mateo de la Rosa no hubiera podido escribir su nombre en ese día con letras de oro para que lo cantaran los poetas y los artistas.

Las almohadillas se congestionaron de leones; en cada esquina hay un melenudo esperando remolque con las carreras del empate. Pedro Alejandro San, el ebánico y supersticioso pitcher de los Tigres, agita su pañuelo “colorao” antes de enviar la bola para home… se escucha un metrallazo y Mateo de la Rosa sale disparado detrás de la esféride que ha ido hacia el bosque central donde el Loco Lambertus hace un mal fildeo para que la bola se extienda permitiendo a Mateo anclar en la esquina de las angustias mientras sus tres compañeros han cruzado el pentágono con las del empate.
Mateo, más tarde llegó al hogar con la del triunfo. Dice la leyenda que le emoción producida por el aldabonazo de Mateo hizo llorar a la Reina.

Pajarito Perdomo sustituyó as Fellito en el montículo y el juego finalizó 4 por 3 a favor de los Rojos.

Esa noche, en la guarida de los Leones, la casa de los Vargas, es prosa y en verso, acompañados con guitarras y con violines, se cantó la hazaña de Mateo y las glorias del Escogido, que ese año se coronó campeón por primera vez en su historia.

CHE
ESCOGIDO 010 001 004 674
LICEY 000 200 030 556

El líder en bateo resultó Pedro Miguel Carantini del Licey y el campeón jonronero, Ninín Rodríguez, también de los Tigres.
Los dos equipos que compitieron en 1922, estaban formados como sigue:

ESCOGIDO LICEY
Guaguá Vargas  C Luis Valerio   C.
Manuel Henríquez  C Buraño Hernández  C
Fellito Guerra  P. Mero Ureña   P
Sijo Gómez   P Pedro Alejandro San P
Raéul Comme Fernández P Turco Prieto  P
Pajarito Perdomo  P. Joaquín Suncar  P
Mateo de la Rosa  1B Luis Tomás Saillant 1B
Diógenes Lara  2B Alvaro Camarena  2B
José Sabino   3B Ninín Rodríguez  3B
René Velásquez  SS Pedro Miguel Caratini SS
Piñao Acosta  IF Güeba Rodríguez   IF
Amable Reyes  OF Pindú Miranda  OF
Nino Otáñez  OF Rafel –Gugú- Selig  OF
Manuel Emilio Castillo P,OF Néstor Lambertus  OF
Juan Vargas   OF Pedro A. Saillant  OF
Armando –Balito- Aquino OF Nestico Sánchez  P, OF
Carlos Frómeta  OF Burrulote Rodríguez P,C,OF
Luis Alfau   Manager Pindú Miranda  Manager