Marco Hernández apunta a noviembre para entrar a juego

Por Alexandro Rodríguez Escarraman
Prensa@licey.com
SANTO DOMINGO (Licey.com).- Tras un calvario de lesiones que prácticamente lo sacó de juego por tres temporadas, Marco Hernández pudo regresar al béisbol de las Grandes Ligas este verano.
Y tras un tiempo de preparación prudente, el nativo de Moca está apuntando al mes de noviembre para colocarse, nuevamente y con gran satisfacción, la chaqueta de los Tigres del Licey.
“Para mi es un honor ponerme la camiseta del Licey. Luego de tres operaciones tengo que tomarme un tiempo y prepararme de nuevo. Creo que noviembre es una fecha buena para jugar otra vez”, dijo al ser entrevistado por Junior Pepén para el programa de radio Grandes en los Deportes.
El jugador del cuadro vio acción en 61 partidos con los Medias Rojas de Boston en los cuales bateó para .250 (148-37) con un par de jonrones, siete dobles, 18 anotadas y once vueltas remolcadas.
“Voy a jugar en República Dominicana para estar preparado para el campo de entrenamiento. Siempre he jugado en segunda o siore, pero lo hará donde me necesiten”, agregó el bateador ambidextro tomado en la tercera ronda del sorteo de novatos del 2013.
En 2016 apareció en 40 partidos en el equipo de Liga Mayor y acumuló un porcentaje de bateo de .294 con un cuadrangular y cinco empujadas tras acumular una línea estadística de .305/.330/.454 con nueve jonrones y 53 empujadas entre triple A y doble A en el 2015.
Sin embargo, en 2017 apenas apareció en 21 partidos con los Medias Rojas (.276-0-2) y fue sometido a una operación en el hombro izquierdo. Se perdió toda la campaña de 2018 cuando tuvo que ser operado otra vez del mismo sitio.
“Lo más difícil fue acostumbrarme a jugar todos los días otra vez, crear una rutina nueva, poner al cuerpo listo me tomó mucho tiempo”, añadió Hernández, quien pertenecía originalmente a los Cachorros de Chicago antes de ser el jugador nombrado más tarde en el cambio que llevó a Félix Doubront a ese equipo en el mes de agosto de 2014.
Dio gracias a Dios y a su esfuerzo para regresar a jugar al béisbol al más alto nivel y desde ya piensa en seguir trabajando para ir a los campos de entrenamiento del año que viene a competir por un puesto.
“Creo que uno aprende algo nuevo todos los días en este deporte. Es un juego de ajustes y siempre hay que mejorar en todos los aspectos”, dice el jugador que no descarta, en un futuro no muy lejano, incursionar en la defensa de los jardines para tomar más valor y estar más tiempo en la alineación.

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