BEISBOL EN AZUL: ¿Se acabó Verlander?

Justin+Verlander+Detroit+Tigers+v+Seattle+59Vx7lYZi1Sl

Para empezar, la respuesta al título de esta columna es “NO”. Personalmente, no me atrevo a ser tan drástico con un lanzador con el historial de Justin Verlander. Hasta el 2012, ese caballero fue considerado el mejor pitcher del béisbol y hombres de su estirpe siempre encuentran una forma para volver al éxito.

Claro está, no espero seguir viendo a un Verlander igual de dominante como el que vimos durante el lapso 2009-2012, debido a que está casi saliendo del rango de edad de máximo rendimiento (normalmente, de 26 o 27 años y por lo general hasta 31 o 32) y ese brazo tiene muchas entradas acumuladas, pero si uno mejor que el impostor que vemos actualmente.
Mucho se ha hablado sobre la velocidad de Justin como uno de los factores para el descenso que presenta desde el 2013.

Ciertamente, es un elemento de importancia para analizar el caso, pero no creo que sea lo principal.
En el 2013, su bola rápida tuvo un promedio de 94.62 millas por hora.

Esta temporada presenta un promedio de 94.14 MPH (el menor de su carrera). Sin embargo, en junio ha estado promediando un poco más de 95.62 millas que, si tomamos en cuenta cada mes de la campaña pasada, es lo más duro que ha lanzado con excepción del mes de octubre (95.68 MPH).

Aunque ya no sea el hombre que se mantiene con frecuencia en las 96-97 MPH, un ingrediente fundamental está en el movimiento del pitcheo: 94 millas y con la “cola” que aun mantiene, la bola rápida de Verlander debe ser muy útil.
Anteriormente decía que, desde mi punto de vista, lo principal no era la velocidad. Lo principal en el pésimo desempeño de este “caballo de batalla” ha estado concentrado en los siguientes tópicos: mecánicas, control, comando, frecuencia de ponches y bases por bolas.

De por sí, estos elementos se relacionan: malas mecánicas te llevan a batallar con tu control y comando, y lógicamente afectan ponches y transferencias. Es importante, antes de continuar con el personaje de la semana, dejar claro un punto en el cual muchas personas se pueden confundir: control y comando no es lo mismo. Control es tirar strikes y comando es la habilidad de poner la bola donde el pitcher quiere tirarla.

Volviendo a Verlander, estoy seguro que debe haber algunos fallos en sus mecánicas y cuando eso sucede lo normal es analizar videos y trabajar en sesiones de bullpen junto al coach de pitcheo. La clave está en llevar al juego esos ajustes que se hagan en las sesiones, ejecutarlos y no abandonarlos.

Pero también hay que recordar que él se sometió a una operación durante la temporada muerta para reparar los músculos centrales. Por consiguiente, estoy convencido que esa lesión ha provocado cambios en sus mecánicas y es posible que todavía esté en proceso de estabilizar la fuerza en esa parte del cuerpo, la cual es fundamental para un lanzador.

Por otro lado, a la hora de analizar un lanzador es primordial basarse en su frecuencia de ponches, tanto para su desempeño actual como para lo que podría pasar más adelante (P.D: con sinceridad, pido disculpas a los que esperaban que fuera hablar sobre su record de victorias y derrotas).

Los ponches, junto al control y comando, son de los factores más importantes para el éxito de un lanzador, principalmente si es uno de poder como Verlander. Aunque trae de la mano el detalle negativo de la alta cantidad de pitcheos, los ponches te evitan el escollo de tener la bola en juego y con una defensa tan mala como la de Detroit (#27 en eficiencia defensiva y -30 carreras defensivas salvadas antes del juego del miércoles) resultan una bendición.

Al iniciar la jornada del miércoles, Justin había ponchado solamente al 16.1% de los bateadores enfrentados (porcentaje más bajo desde el 2006) y le había otorgado base por bolas al 9.3% (mayor total desde el 2008).

Además, los bateadores le habían hecho contacto en un 80.5% (más alto desde 2008) y un 9% de swings fallidos (más bajo desde 2008). Claramente estamos ante un pitcher que no tiene la palabra “dominio” en su repertorio.

De sus últimas seis aperturas, incluyendo el encuentro del miércoles, Justin ha permitido cinco carreras limpias o más en cinco de ellas. Eso no pasaba desde julio-agosto 2008.

El gran óbice de Verlander ha sido el comando de su bola rápida (15% de sus BB vs. 8.2% de sus K/ En 2013: 13.2% de sus BB con bola rápida vs. 18% de sus K). Un lanzador que no pueda tener comando de su recta está “preso”, ya que eso es lo que permitirá que pueda poner en marcha y establecer sus lanzamientos secundarios.

Todos recordamos al as de los Tigres que desafiaba a los bateadores con su poder. Pero, como su velocidad ha bajado, ahora el comando debe ser su compañero más cercano puesto que ya ese reto no puede ser en la misma escala que antes.

Y quizás por este argumento podríamos deducir un par de detalles: ya que no puede desafiar tanto por la zona con su bola rápida como antes, debido a la reducción de millas, Verlander está saliendo de la zona, no localiza, está cayendo por debajo en los conteos con mayor frecuencia y de ahí vienen las transferencias.

Además, cuando usted cae mucho por debajo en el conteo, corre el riesgo de tener que venir por la zona y abriendo la posibilidad a cometer un error que el bateador aprovechará. Ciertamente, los bateadores han aprovechado que el “stuff” de Verlander ha sido inconsistente esta temporada y así lo indican los promedios contra sus lanzamientos (sin contar partido de ayer, que se fue con ocho hits y 7 CL):

* Bola rápida: AVG. en 2013 -> .278 / En 2014 -> .258
SLG. en 2013 -> .415 / En 2014 -> .387

* Cambio: AVG. en 2013 -> .270 / En 2014 -> .297
SLG. en 2013 -> .434 / En 2014 -> .473

* Curva: AVG. en 2013 -> .192 / En 2014 -> .246
SLG. en 2013 -> .276 / En 2014 -> .362

* Slider: AVG. en 2013 -> .232 / En 2014 -> .257
SLG. en 2013 -> .296 / En 2014 -> .314

Hay razones de sobra para preocuparse por el desempeño futuro de Justin Verlander, incluso se me parece al Yu Darvish que se enfrenta a Oakland: un pitcher que no mete miedo y que los bateadores se sienten cómodos y confiados ante él.

No obstante, es bueno recordar que en el 2013 también estuvo tambaleante pero entre septiembre-octubre hizo un trabajo sensacional.

Vamos a darle el derecho de la duda y ver si su situación aplica para una famosa frase del juego: una larga temporada de béisbol le da varias oportunidades a los buenos de lucir como malos y a los malos de lucir como buenos.

Por Daniel Rufenacht

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